La maternidad, siendo primeriza…

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La maternidad , es un camino, uno donde el aprendizaje no se termina. No hay manuales, ni recetas infalibles, cada mamá y cada hijo(a) es único(a), así que no temas equivocarte, de todas las experiencias aprendemos.

Hoy te invito a que te liberes de los miedos, deja de exigirte y disfruta ser mamá.

Al principio quizás no sabes si lo estás haciendo todo bien, pero por favor no creas que lo haces todo mal. Es tu primera vez como mamá, lo importante es el amor, voluntad y dedicación que le estas poniendo. Y sé, que cuando somos primerizas, nos avocamos a nuestro bebé, que nos olvidamos del resto del mundo, incluso de nosotras mismas. Así que hoy te regalo algunos consejos para atravesar el camino de  la maternidad con menos contratiempos.

  • Cuida de ti

Cuando sé es mamá primeriza, toda la atención está centrada en el recién nacido. Pero como mujeres,  es muy importante que sigas atenta al cuidado de tu cuerpo, de tu salud, y también de tu belleza. Tu bebé depende de ti, si tú estás mal, él lo estará. ¿Recuerdas mi lema? Mamás felices, bebés felices.

Come bien, además es importante porque estás lactando,  mantente hidratada, sal a caminar con tu bebé, arréglate, ponte guapa. Encuentra tiempo para descansar, tomar una ducha, embellecer tu pelo, arreglar tus manos y compartir momentos a solas con tu pareja, amigos y familia.

Cuidar de ti, generará bienestar y serás menos juez en tu proceso de maternidad y tu bebé te lo agardecerá.

  • Pide y acepta ayuda

Siempre les aconsejo a las mamás, ocúpate de ti y tu bebé, pero no sientas culpa de querer un espacio sola, entonces pide ayuda cuando estas cansada o necesitas ese espacio para estar contigo misma o con tu pareja. Tu familia y amigos estarán encantados de ayudarte y de que aceptes su ayuda. Hazlo sin culpa.

Confía en las personas que cuidan de tu pequeño mientras tú tomas un descanso; relájate, piensa que lo están haciendo de la mejor manera y sé consciente de que lo van a tratar como si fuera un hijo propio. Así mismo, pide y acepta ayuda con las tareas de la casa, aunque de entrada no queden las cosas arregladas o dispuestas como te gustan, pero esa no es tu prioridad, debes descansar, tener la mente tranquila y reponerte del postparto.

  • Incluye al padre a las rutinas del bebé

Cuando nos convertimos en madre, obtenemos súper poderes que nos hacen tener sueño ligero, resistencia a la fatiga y el dolor, pero también implica la creencia de que nadie puede cuidarlos mejor que nosotras. El padre cumple una función primordial en la vida del niño; por eso, debe involucrarse en el cuidado y las rutinas del bebé desde el primer momento.

Aprende a confiar en tu pareja, es el padre del niño y lo ama como tú, déjalo cambiar el pañal, alimentarlo, bañarlo, sacar los gases, ayudarlo a dormir al bebé. Lo que permite que se involucre, además de brindarte mucho apoyo y ayuda, que permite fortalecer y mantener el vínculo padre e hijo.

  • Sal a dar un paseo

Luego de la cuarentena, es vital salir de casa, sé que existe la creencia  que si te quedas en casa, el bebé no se enfermará. Pero nada más lejos de la realidad, es necesario para el niño salir y desarrollar anticuerpos. Además, encerrada en casa estás más propensa a desarrollar depresión postparto y estás más expuesta al estrés. Si, es importante que al salir uses el sentido común: evitar estar con personas enfermas, que fumen alrededor del recién nacido, vestirlo adecuadamente según la temperatura, evitar lugares cerrados con poca ventilación, entre otros.

No te quedes en casa, disfruta de pasear, distraerte y permite que tu bebé confíe plenamente en ti y en la vida. Y que tu confíes en ti y tu maternidad.

  • No escuches todos los consejos,sigue tu instinto

Dicen que dejes llorar al niño hasta que se canse, esto una teoría sin fundamento. El llanto es la única manera de expresarse que tiene un recién nacido, cuando llora, es porque necesita algo. Por eso, es necesario que lo agarres, lo calmes y atiendas a sus necesidades. Atender que necesidades tiene: hambre, el pañal mojado, que se sienta mal, que tenga frío o calor, que quiere a su mamá; entre otras cosas.

Ser madre primeriza implica muchas cosas que deben considerarse, pero nada es perfecto cuando estamos empezando, cometeremos errores y los arreglamos en el camino. Sin embargo, estoy segura que lo harás de maravilla, así que no te preocupes.

¡Disfruta esta etapa, sin culpas, sin tanta exigencia! Y tu hijo te lo agradecerá siempre.

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